Enrique Cabeza ha desempeñado a lo largo de su carrera en el mundo del videojuego labores como artista, diseñador, artista principal, artista de entorno, responsable de texto y director de arte. En 2010 trabajó en Rotor Scope: The secret of the endless energy para Nivel21 Entertainment, en 2012 en El códex del peregrino, para CEIEC y en 2013 colabora por primera vez con la que ha sido su casa desde entonces, The Game Kitchen, en The Last Door. A partir de 2017 dedica buena parte de su jornada a su rol como director de arte de Blasphemous, juego que fue en su momento el proyecto de micromecenazgo de más éxito en el sector en España y que ha acumulado multitud de premios en 2019, entre ellos Mejor desarrollo nacional 2019 en AEVI, Mejor videojuego independiente en Fun & Serious 2019, y 10 galardones en los premios DeVuego2019. En Blasphemous, juego de corte neo retro, se toma como punto de partida la iconografía religiosa y los cuadros de pintores como Murillo, Ribera, Velázquez, Francisco de Zurbarán o Goya, sobre todo su Procesión de disciplinantes. Un ejemplo perfecto de la mezcla de lenguajes que defendemos en la sección Letras y Bits del festival, y algo que apuntar en el haber de Cabeza como director artístico del juego.