morgan

Tras catorce años ejerciendo como profesor, Richard Morgan (Londres, 1965) publica a los 37 y en 2002 su primera novela, Carbono Alterado, que se convirtió en una de las grandes obras de ciencia ficción del año. Tanto como para que Joel Silver se hiciera casi de inmediato con los derechos de una posible adaptación cinematográfica y como para ganar el premio Philip K. Dick de 2003. Takeshi Kovacs, el protagonista de esta historia a medio camino entre el cyberpunk y la novela negra, repitió en dos títulos más Broken Angels y Woken Furies.
Y mientras creaba la trilogía protagonizada por Kovacs, Morgan sacó tiempo para escribir Leyes de Mercado, una sátira sobre el capitalismo salvaje y sus prácticas ambientada en un futuro no demasiado lejano y quizá no demasiado ficticio. En 2007 publica Black Man (titulada Th1rte3n en EE UU), una nueva novela de ciencia ficción protagonizada por un “trece”, humanos modificados genéticamente y con un alto grado de agresividad y poca capacidad de socializar, con la que ganó el Arthur C. Clarke.
Tras demostrar su dominio de la ciencia ficción, en 2008 Morgan da un giro a su carrera con Sólo el Acero Permanece, la primera entrega de una trilogía de fantasía con un protagonista muy poco estereotípico. A Land Fit for Heroes, que así se llama la saga, se completa con The Cold Commands y The Dark Defiles y es un claro ejemplo no sólo de la gran calidad de la obra de Morgan, sino una demostración de su capacidad de cambiar de género sin perder ni un ápice de excelencia.
Además, Morgan ha sido guionista de cómic, en concreto de dos series limitadas protagonizadas por la Viuda Negra y ha visto cómo se adaptaba A Land Fit For Heroes a una especie de ‘Elige tu propia aventura’ para Android, iOS y Amazon Kindle Fire. Si encima añadimos que ha sido uno de los guionistas de los videojuegos Crysis 2 y la actualización de Sindicate, comprenderéis que se trata de un invitado que tenía que venir sí o sí al Celsius232 en algún momento. Y una última curiosidad, Morgan ha vivido en Madrid, y eso ha hecho que varios bares de la capital e incluso el Valle de los Caídos aparezcan en alguna de sus novelas.